Mis dudas, mis quimeras, mis pecados,
Mi orgullo, mis tristezas, las traiciones,
el libro de mis desesperaciones.
Mis miedos, mis recelos desvariados,
Las llagas de la vida en mis costados.
los muertos que lloré,
las ocasiones en que el otro me expuso las razones.
La ausencia de los años malgastados
a tus plantas de víctima me entrego,
hecho duro cordel para tus manos.
Descarnado refugio de la vida,
Si conviertes la muerte con que llego,
en propios atributos soberanos,
merecerá la pena esta partida.

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