viernes, 19 de marzo de 2010

La espera


Las horas pasan, esto comienza a acabarse. Solo queda una semana y parece que ya podía hacer la crónica de lo vivido. Será como siempre, será tan nuevo como nuevas son las ilusiones renovadas, como ese elemento que se incorpora cada año en mi postrera mortaja.

El tren pasa horas de sueños. Lo puedo ver en el fondo de pantalla de mi móvil, al final de todo estás Tú. La mano que se extiende, los besos que no dimos, la espera que nos agota.

Los jueves de ensayos. Los lunes de esperanza (¿Te has fijado que ya queda una semana menos para llegar al Lunes prometido?), los sábados de meditación bajo tus plantas. Todo eres Tú, y Tú lo eres todo.

La pantalla del tren dice que el destino es Cádiz, pero se equivoca, el destino eres Tú. Y la próxima estación también eres Tú. Y el origen, y el receso, y las llegadas, porque como ya te dije, estás en todo. En lo bueno, en lo malo, en ese desayuno con prisas, en la cena sosegada entre amigos, en el sonido de un despertador o en el silencio de una habitación donde alguien se anuda una corbata al cuello antes de encaminar sus pasos cuando el reloj marque las diez menos cuarto.

Mañana será Domingo de Pasión, volveré a verte, nos veremos y no harán falta palabras, ni miradas, ni gestos.

Gracias un año más por tenerme aquí.

No hay comentarios: