Artículo publicado en el periódico San Fernando Cofrade el 30 de enero de 2011.
Cuando comenzaba a escribir este artículo sinceramente no sabía como titularlo. Quería hablar del Consejo de Hermandades, quería hablar de las dificultades a las que se enfrenta el organismo con el bueno de José Manuel Rivera al frente y quería hablar de los casi 200 días de su mandato. Y salió lo de “casi 200…” y no, nada tiene que ver con ningún aspecto económico de actualidad sobre la Carrera Oficial, aunque esto también tenga mucho que ver con la temática elegida.
El próximo 7 de febrero se cumplirán 200 días desde que este nuevo Consejo, continuador en muchas facetas del que dejara Manuel Muñoz Jordán, tomara posesión en la Iglesia del Santo Cristo. Sin duda, un espacio de tiempo suficiente para analizar algunos de los pormenores que se han ido suscitando en la actualidad cofrade.
Aquel 22 de julio del pasado año, una pregunta volaba sobre las cabezas de los cofrades de la ciudad, ¿Qué tal se adaptaría un nuevo Consejo ante la alargada sombra dejada por la permanente que salió victoriosa de la Procesión Magna? ¿Serían capaces de dar solución a los problemas que se plantearían tras el verano y con la preparación de una nueva Semana Santa?
Pues bueno, los problemas no han sido pocos y las soluciones diversas. En primer lugar, sería de ley comentar que muchos de los problemas que en los últimos meses se han planteado en la sede de Isaac Peral estaban guardados en alguno de los cajones de ese mismo lugar. ¿Por qué ahora y no antes? Creo que sería una reflexión que deberían hacerse tanto los miembros del Consejo como los hermanos mayores. Pero bueno, el momento en el que se aborden no deja de ser un punto meramente anecdótico, lo importante es atajar estos problemas y poner soluciones sobre la mesa.
Si andamos en el tiempo vemos como se ha achacado entre otras cosas a este nuevo Consejo la decisión por parte de las hermandades de penitencia de un reparto exclusivo para las mismas del dinero que se genera de la Carrera Oficial, algo que se asumió por mayoría aplastante pero que ¿Nos llevará a un distanciamiento entre las hermandades de penitencia y gloria? Y además ¿Debería el Consejo dar alguna solución a este desagravio mediante otro tipo de prestación económica? Supongo que de todo esto, ya se habrán tomado medidas y pronto conoceremos sus repercusiones.
Otro tema que quedó en stand by fue precisamente el de los horarios e itinerarios de la Semana Santa. Papeleta esta que en alguno de los casos creo tiene difícil solución sin la imposición por parte del Consejo de un criterio firme que seguramente no contente a unos ni a otros.
Y si todo esto fuera poco surge dentro de la opinión popular del mundillo cofrade las reticencias ante los carteles pintados. En este sentido ¿Qué diferencia tiene lo acontecido este año con un acontecimiento de similares -nunca mejor dicho- características pero en el ámbito de los atriles hace algunos años? En ese momento nadie alzó la voz, ahora sí, ¿Por qué?
En cambio, en el otro lado de la balanza, la respuesta unánime, sin objeción, de todas las hermandades a la propuesta de ampliación de la Carrera Oficial, uno de los anhelos que también quedó en el tintero de épocas pasadas.
Creo que deberíamos dejar un poco más de margen de actuación al Consejo, esperar un poco más para analizar las consecuencias de sus actos y en cierta medida ser lo más benévolos posible con sus actuaciones.
domingo, 30 de enero de 2011
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