
Presentación del cartel del XXV aniversario de la cuadrilla de hermanos de la Divina Pastora de las Almas Coronada que tuvo lugar en la Iglesia de la Divina Pastora de las Almas el pasado 29 de Mayo de 2010.
(Tres golpes de martillo)
Puestos nada más.
Director espiritual y párroco de este templo que hoy nos acoge, Don Luis Palomino Millán.
Hermano mayor y ex compañero de trabajaderas, Rafael Verdugo García, de esta Venerable, Real y Franciscana hermandad de la Divina Pastora de las Almas Coronada.
Cuerpo de capataces y cuadrilla de hermanos de la Divina Pastora.
Gente de abajo, Hermanos, Fieles, Amigos todos.
Paz y bien.
(Primer golpe de martillo)
Arrimad el cuello a la trabajadera, que vamos a comenzar un camino, perdónenme, comenzar no, que esto va ya para veinticinco años.
Amoldaos al trabajo, el que comenzara allá por finales del año 1985 de la mano de Agustín Sirviente, un hecho que cambiaría la historia bajo los palos en nuestra hermandad de la Pastora y por ende de nuestra Isla de San Fernando.
(Segundo golpe de martillo)
Meted riñones, porque si algo sabe esta cuadrilla de la que hoy lanzamos el cartel conmemorativo de su XXV aniversario, si se ha caracterizado por algo, es por su incansable trabajo dentro y fuera de las trabajaderas, para con la hermandad, su Virgen y su barrio.
Y además, y no quiero que se me pase antes de entrar en las honduras de esta presentación, también con los más necesitados, como lo demuestra la obra social de nuestra cuadrilla en esta efeméride que estamos celebrando. Porque el trabajo de un costalero no se puede ni se debe resumir única y exclusivamente pegando su cuello al palo.
Y alzad conmigo, con todas vuestras fuerzas, en esta simbólica levantá que nos llevará a presentar la obra que acabamos de mostrar y que inundará calles y plazas.
Y como en toda buena levantá antes de sonar el tercer golpe del martillo, también los agradecimientos.
En primer lugar a la comisión creada ex profeso para organizar los actos de este aniversario. Gracias por vuestro trabajo, vuestra entrega desinteresada y por regalarnos entre tantas otras cosas este cartel para el goce de todos nosotros y el recuerdo imborrable en la memoria de una obra que perpetuará a esta cuadrilla y a lo que ello engloba, sinónimo en su máxima expresión de la devoción a la Madre de Dios.
Gracias también a vosotros por designarme como presentador hoy, y entre los que conformáis esta comisión, a Francisco Jesús Fernández Muñoz, mi querido y admirado Quete, por ser un referente dentro del mundo de la costalería, amigo y compañero, ya que si algo sé de esto, es indiscutiblemente gracias a ti.
Agradecido también a Juan José Romero Ruíz por sus palabras de presentación, gracias Juanjo, puesto que no soy merecedor de las mismas y por ser hoy, en este sencillo acto, la representación de aquellos que apostaron por la devoción a la Madre de Dios hace ya algunas décadas. A ti también porque fuiste bajo sus plantas algún día, y por derrochar sentimiento pastoreño todas las horas del día.
Por todo esto, comenzamos el discurrir de esta simbólica levantá.
(¡A esta é!)
(Tercer golpe de martillo)
Y este es. Este es el cartel conmemorativo del XXV aniversario de la cuadrilla de la Divina Pastora, sin apellidos, sin apelativos, simplemente eso ¿Acaso hace falta algo más?
Tal como ya nos ha adelantado Juanjo, el cartel es obra del artista jerezano Lorenzo Otero Castillo. Entre tantos otros datos ya reseñados, me gustaría destacar de Lorenzo que al igual que la mayoría de nosotros, también es cofrade y costalero. Además, porque así me consta, Lorenzo es un cofrade ejemplar, conocedor de los pormenores de cada una de las hermandades, y además, todo un ejemplo como costalero a las órdenes entre otros, de uno de los mejores capataces que conozco, Antonio Santiago Muñoz.
Estoy seguro que además de por sus conocimientos técnicos en la disciplina artística, de su relación con el mundo de la costalería, su elección como el autor de este cartel también nace de la devoción a María Santísima en su advocación de la Divina Pastora. No es para menos, su primer paso como costalero fue bajo las plantas de la Madre del Divino Pastor en su Jerez natal, paso en el que coincidimos hace dos años, cuando Lorenzo diez años después de su primera salida se retiraba al igual que su capataz Manuel Jaén Vargas, en una frustrada salida de la Reina de Capuchinos.
Gracias Lorenzo por plasmar de esta manera y con el exquisito gusto que lo has hecho un cartel a la altura de la efeméride que celebramos, gracias por tu implicación en este proyecto y que la Divina Pastora ampare siempre tu trayectoria.
(Menos paso)
Menos paso a esta presentación que vamos a detenernos en la descripción de la obra que hoy presentamos.
Para la realización de este cartel, según su autor, la técnica empleada es acrílico sobre una finísima tabla que se adosa al bastidor con el fin de darle mayor consistencia y conservarse mejor ante los posibles cambios ambientales. Esto, traducido al ámbito de los pasos, sería hacer cuadrilla, como se ha venido forjando esta de la Divina Pastora desde sus inicios, no mirando únicamente al presente, sino con una mirada atenta siempre al futuro, a lo que queda por llegar.
(Derecha alante)
En el margen derecho se encuentra la figura principal y hacia el izquierdo se sitúan de arriba abajo el logotipo diseñado para el 25 Aniversario de la Cuadrilla de Costaleros y un texto conmemorativo que para tal efeméride no podía sino encontrarse escrito en letras de oro. Todo se configura sobre un tono oscuro y la imagen de Jesús Niño emerge gracias a la fuerte disposición de un foco puntual de luz angulosa y cenital que provoca movimiento y expresividad, enfatizado tanto por los pliegues de la túnica como por la posición llamada de contraposto en la que se encuentra la anatomía de la figura. Por lo que es inevitable pensar en fuentes de inspiración que nos remiten al barroco europeo.
El protagonista principal del cartel es el Niño Dios de la Divina Pastora de las Almas Coronada de San Fernando en actitud de llevar en sus hombros la carga de un borrego. Es una tradición muy antigua esta de representar a un pastor de esta manera, por ello podemos ver ejemplos en Egipto e incluso en la Grecia clásica con uno de los conocidos Kuros, de ahí que la Iglesia Católica antigua lo asimilara en su iconografía más tradicional.
El Divino Pastor aparece vestido con camisola remangada en las mangas y cuellos de color blanco, color de la luz misma, color de la vida nueva y la Resurrección, por eso este tono enmarca su rostro, ya que es de Él donde emana la palabra de Dios y sus manos son las redentoras de todo mal.
Sobre esta camisola se dispone una airosa túnica de color rojo tinto que representa el color del amor, de la sangre y el sacrificio, de la plenitud de la vida humana terrenal, por tanto es el color del Hijo del Hombre que está dispuesto al sacrificio.
La túnica se recoge con un fajín color amarillo que simboliza la luz dorada del sol, proveniente de la Divinidad. Por tanto los colores presentan al Niño Jesús de la Divina Pastora de las Almas como Verdadero Dios y Verdadero Hombre, mártir por nuestros pecados, creador de la vida nueva y vencedor de la muerte, siendo en quien confiamos para la Resurrección de nuestros difuntos.
Todo ello sobre un fondo negro, de caos, muerte, pues la vida deja de existir, por eso es correcto decir que antes a la venida del Niño Dios solo existía la muerte.
Sobre el fondo, a mi me gustaría añadir a lo que expresa su autor en la descripción del cartel que ese negro que se esconde detrás de la luz puede ser la oscuridad cuando se bajan unos faldones y el palo iguala condiciones. Nunca, jamás, he visto algo que iguale más a dos personas que la oscuridad debajo de un paso, esa oscuridad que dispersa todas las barreras que nos diferencian y que nos hacen únicamente, costaleros.
Aunque la oscuridad puede y nos debe llamar también al recuerdo, el que cada uno sufre cuando se mete debajo de un paso. El recuerdo a los que no están, que en el mundo del costalero no se resume exclusivamente a todos nuestros seres queridos que marcharon junto al Altísimo sino que tiene un matiz especial, y es la ausencia de nuestros compañeros de trabajadera, aquellos que por distintos motivos y razones ya no se encuentran compartiendo trabajo con nosotros. Yo, en ese fondo negro también veo la ausencia de dos grandes compañeros y amigos que me faltan bajo el paso y que fueron los que me trajeron hasta aquí, y por culpa de ellos hoy os estoy hablando.
Siguiendo con los elementos del cartel, según su autor, pensó que esta representación de Jesús cargando en su cerviz era la más aconsejable para el aniversario de esta cuadrilla, enlazándolo con el mensaje del evangelio de Mateo capitulo 11 versículos 29 y 30 “llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”.
Y nos añade, costalero quién mejor que él para enseñarnos a caminar reposao, con cadencia y elegante, a ser humildes y honrados en el trabajo y en la vida. Es por eso que Él aparece en vuestro cartel como el primer costalero de la cuadrilla y el último que tenga la dicha de igualar para este año, el alfa y omega de nuestro oficio costalero y el sentido de nuestras vidas.
(Los dos costeros por parejo a tierra)
Que vamos a salvar los obstáculos del recorrido. Puesto que el camino hasta hoy no siempre fue fácil. En la memoria de los más antiguos de esta cuadrilla aún quedan esos primeros años en los que con dificultad se conseguía llenar el paso, hoy, gracias a Dios, son muchos los hermanos de esta corporación que quieren acercarse y vivir la hermandad desde este punto de vista tan enigmático pero a la vez gratificante como es pertenecer a su cuadrilla de hermanos.
Inicios decía, difíciles, que fueron dando fruto, y quien repase la historia podrá ver que han sido abundantes y, cosa esta harto difícil, han sido obtenidos en un espacio de tiempo bastante corto.
Muchos son los nombres de los que han pasado bajo tus plantas Pastora, pero seguro que más que de los nombres, a ti te gusta más acordarte de los hombres, de las personas, de un grupo humano que derrocha buen hacer unido por un simple motivo, pasear a la Madre de Dios cada 15 de Agosto, y eso, con los cambios sociales que se dan en el momento histórico que nos ha tocado vivir, no es poco.
Un grupo humano que se complace no solo en cuidar y mimar hasta el más mínimo movimiento sino que además sabe vivir en pastoreño con la humildad franciscana como bandera.
A vosotros, los que conformáis esta cuadrilla poco os puedo decir, sabéis que se vive en ella y seguro que mucho mejor que yo, puesto que como algunos conocéis cumplo los mismos años que aniversarios cumple esta cuadrilla.
A vosotros solo un apunte, haced vuestra la cuadrilla de la Pastora. Este comentario, que no es mío sino de alguien que como habéis escuchado antes admiro y aprecio, me lo recuerda constantemente, y creo que es justo que hoy reconozca que tiene toda la razón. Para vivir y convivir en torno a una cuadrilla es fundamental sentirla como propia, y es ese punto en el que debemos diferenciarnos de cualquier otro grupo humano o de otras cuadrillas que se meten bajo un paso.
A los que no conozcáis el ambiente que se vive en ella, solo un apunte, pasaos en algún ensayo, convivencia o una tranquila reunión entre amigos al amparo de las vivencias de esta cuadrilla. Sin duda alguna, creo que este es el mayor tesoro que sostenemos y nuestra única y más admirada verdad.
(Dale más paso a la trasera)
Que el camino que nos queda es largo y las metas difíciles. Quien crea que en estos veinticinco años está todo el trabajo realizado, creo que no comprende de las circunstancias por las que pasamos, y no os hablo de aspectos técnicos puesto que no soy el más indicado ni hoy es sitio para hablar de ello, os hablo de crecer como cuadrilla, como ese grupo humano al que me refería antes.
Con los cambios en nuestro tiempo, debemos amoldarnos a ese trabajo diario, es la vida en hermandad y por ende en este grupo humano de su cuadrilla de hermanos un lugar perfecto para crecer en la fe. Puesto que sin esto, nada de lo que hacemos tiene sentido alguno.
Debemos avanzar, seguir dando pasos al frente, creyéndonos la importancia del trabajo que hacemos pero con la humildad de siempre poder mejorar.
(Bueno pararse ahí)
Que esto va tocando a su fin. Como veis ningún recuerdo, ninguna experiencia, creo que era lo lógico. Hoy yo os podría hablar de una pequeña etapa dentro de esta cuadrilla, la que yo he vivido, pero quedarían fuera muchos años, muchas experiencias que no se hubieran contado. Y además creo, que la mejor experiencia es la que cada uno llevamos, la que transmitimos o no, puesto que solo Tú Pastora, eres capaz de englobar todo lo que vemos y lo que se nos escapa.
Porque veinticinco años no son nada Pastora para seguir queriéndote…
Con costal o almohada
trabajar bajo tus plantas
bendición que acompañas
sobre tu peana dorada.
La luz se siente embriagada
cuando le llega la hora
y una voz cautivadora
levanta el mayor tesoro
mientras repetimos a coro
Pastora, siempre Pastora.
(Ahí queó)
Muchas gracias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario