lunes, 3 de enero de 2011

Presentación a Ramón Cao Rondán como pregonero de Mª Santísima. de la Salud



Presentación a Ramón Cao Rondán como pregonero de Mª Santísima. de la Salud en la Iglesia de la Divina Pastora de las Almas el 4 de Septiembre de 2010

Hermano Mayor, Alfredo, y Junta de Gobierno de esta Real y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo y María Santísima de la Salud
Hermanos, devotos, fieles, amigos todos.


En el pasado mes de Julio, días después de que la Isla entera profesara su devoción a la Santísima Virgen simbolizado con un beso en las benditas manos de nuestra Patrona, un amigo de los de toda la vida me pedía un favor. El mismo no era más que estuviera aquí hoy, ante todos vosotros, mi hermandad, para presentarle en el que seguro estoy será el pregón más importante al que se va a enfrentar en su vida.

Y si, como sabéis, mido de forma exhaustiva mis palabras, y me reitero cuando digo que es y será el pregón más importante de la que seguro continuará siendo una extensa y dilatada trayectoria pregonera. Lo es, porque para un hermano del Ecce-Homo no habrá atril ninguno que se le compare al que hoy él va a tener la dicha de acercarse. Nada, sea el día, el motivo o la ocasión que sea se le podrá igualar, puesto que para los que vivimos y sentimos en el rojo y blanco del cordón de esta venera sabemos perfectamente lo que se cuece aquí hoy.

Esto, que para algunos podrá pasar como otra disertación más, no es otra cosa que lo que llevamos haciendo tantos años: ponernos en presencia de la Virgen Santísima tal como la conocemos, Salud, y hablarle durante un rato, en este caso dejando que nuestras emociones, sentimientos y súplicas sean compartidos por el resto de esta familia del Ecce-Homo y los que hoy habéis tenido la deferencia de acompañarnos.

La dicha es aún si cabe más importante y dejadme que os lo explique. Para los que por una razón u otra tenemos que vivir de forma esporádica fuera de esta ciudad, sabemos perfectamente la importancia de poder mirar esos ojos tan de cerca y por tanto más aún de poder estar hoy aquí, en este privilegiado balcón bajo las plantas de la Divina Pastora y entrelazados en las miradas de Piedad y Gracia y Esperanza.
Pero hoy no seré yo quien hable desde aquí, sino como he dicho anteriormente mis palabras servirán para hablaros de un buen amigo, y para esto estoy.

Pues sí, para eso llego hoy, podéis respirar tranquilos. Difícil la tarea que me encomendaron, puesto que como todos sabéis, presentar a un amigo y que además es de sobra conocido por todos los receptores, pues… tiene una doble complicación. A Ramón Cao Rondán, desde ahora y hasta la finalización de la presentación será Ito puesto que, lo siento, pero es lo que me sale y lo que llevo pronunciando desde hace más de una década cuando nos conocimos. Lo que decía, que a Ito no le hace falta presentador alguno, pero, por aquello del protocolo, pues me ha tocado hoy a mí.

Nuestro pregonero, Ito, sabe lo que es esta hermandad desde la cuna, de hecho lleva formando parte de la misma desde 1989 contando tan solo con tres años de edad. No es esto una casualidad, puesto que en la calle San Dimas, barrio de la Pastora en estado puro, es donde reside junto a su familia, y es allí donde de una forma especial se ama y se quiere a las devociones de este barrio.

Permítanme que haga un alto en esta presentación y me centre principalmente en este punto. Lo hago puesto que creo que es de justicia hacer un reconocimiento a la familia de nuestro pregonero por dos razones principales, a saber:

En primer lugar, puesto que como tantas otras familias que conforman nuestra hermandad, han ido perpetuando sus apellidos en la lista de hermanos de nuestra cofradía, algo de lo que deben sentirse orgullosos y que como tantas otras –me acuerdo ahora entre ellas de las familias Posada, Foncubierta, Vidal, Bernal y un largo etcétera - siempre han dado todo lo mejor de sí en pro de este grupo humano.
Y en segundo lugar, y perdonen que personifique, quiero agradecer a Ramón y Ana María, padres de nuestro pregonero y a sus hermanas Fátima, María José y Beatriz, por el trato tan cercano y familiar con el que siempre me han recibido, haciendo de San Dimas 6 como mi propia casa. Allí, para el que no lo sepa, cada año, suelo revestirme con mi hábito penitente o en el menor de los casos, adecentar el mismo en la que como tantas otras veces he recalcado al ponerme junto a un atril, es y será mi particular mortaja momentos antes de encontrarme junto a los verdes ojos de la Virgen de la Salud.

A ellos gracias, gracias de todo corazón y perdón por no ser hasta hoy cuando os lo haya agradecido, pero creo que es de justicia hacerlo hoy y ahora. Gracias.

Ito, que como he dicho, pertenece a esta, su hermandad, desde su más tierna infancia, y es aquí donde se ha forjado en los valores de nuestra religión, de nuestra cultura, de todo lo que rodea a esto que llamamos Semana Santa.

Pero hoy, no os voy a hablar de Ito como podría hacerlo en su faceta de Licenciado en Historia, no, vengo a hablaros de la historia, de aquella que se marcó en tantos años perfumando el paso de María Santísima de la Salud siendo un pequeño monaguillo a sus plantas.

Nos os voy a hablar de Ito como músico, sino que os hablo de aquella gorra de plato verde un Domingo de Ramos por la noche, ya madrugada de Lunes Santo, acercándose presuroso a la Iglesia de la Pastora puesto que, habría que cerciorarse después de una larga tarde soplando un clarinete tras un lejano palio, que otro, en este caso el de la Salud, contenía guardado, en sus entrañas, un pequeño amuleto que deseaba toda clase de parabienes climatológicos para la tarde más deseada del año.

No os hablo de Ito como futuro estudiante de Historia del Arte –si la burocracia administrativa así no lo impide-, no, os hablo del arte, del desparpajo, de la cercanía y la cordialidad con la que trata a todas las personas que pasan por su vida –ojo, eso también es dar salud- y a todos sus amigos, muchos, en los que tengo el gusto de encontrarme.

No os hablo de Ito como miembro que fue del Grupo Joven de esta hermandad, sino con un joven comprometido con su hermandad y por ende con la Iglesia. Un joven con miras altas pero con los pies en el suelo, un joven que ha sabido crecer como dije antes en los valores de nuestra religión y siempre cercano al interés por la cultura y el progreso.

Y no os hablo de Ito como un elemento más de la actual Junta de Gobierno de mi hermandad, no, no os hablo del presente, os hablo del futuro. El futuro prometedor de esta hermandad, aquel que se basará en el amor a nuestros Titulares y la preparación, aquel que dejará de lado las rencillas, recelos e imposiciones.

Como habéis podido observar, os hablo de una persona de la que hablar de su vida, es hablar de Ecce-Homo y Salud. Hoy, hoy os hablo del pregonero de la Virgen que mora en la cabecera de nuestras camas, la que en una pequeña estampa nos acompaña durante toda la vida.

Os hablo de un enamorado de la Virgen y un hermano fiel de esta corporación. Os vengo a hablar de un cirio que me acompañó durante algunos años en mi transitar penitente. Os hablo, en definitiva, de un romano más, un hermano más de esta corporación, alguien que hoy tendrá la dicha de hacer realidad un feliz sueño, el más bello sueño de cada 8 de septiembre para un cofrade del Ecce-Homo.

Gracias Ito, gracias por hacerme compartir hoy estos momentos previos contigo. Gracias porque se de la importancia de este día. Gracias por dejarme ser el adelanto en la palabra, alguacilillo de lujo en esta memorable noche y, además de todo eso, por ser mi amigo.

Poco más tengo que que decir, puesto que mis palabras pronto quedarán en el olvido para dar paso a las que verdaderamente importan hoy, las tuyas.

Solo para finalizar, recuerda siempre tus raíces, recuerda siempre cual es nuestra hermandad y lucha siempre por ella. Puesto que como tan acertadamente sentenció el pregonero “Allí donde nacimos, moriremos siempre”.

Toda la suerte hermano.

Tuya hoy y siempre la palabra pregonero.

Muchas gracias.

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